07/07/2009

2ª Etapa: Humanes-Sigüenza

Con todo el pelotón ya reunido (Adrián, Mabel, Andrés, Manises, Primo y un servidor), nos levantamos pronto para afrontar la segunda etapa del viaje, un recorrido complicado de 70 Km. con constantes subidas de cerros y montes que harían duro el rodar rápido y fluido.

Nos levantamos a las 07 de la mañana para ponérselo un poco más complicado al sol, aunque no sirvió de mucho, a las 09 de la mañana ya pegaba fuerte. Tras el previo desayuno basado en bollería rural y leche adulterada con café y cacao, emprendimos el viaje por cómoda carretera comarcal que nos llevaría hasta las inmediaciones del río Henares. A partir de ahí comenzarían los repechos y cuestas que a más de uno nos harían poner pie en suelo y hacer algunos tramos andando.
El calor apretaba, y el pelotón iba roto en 3 trozos con Manises y Primo a la cabeza, Adrián de Getafe y Finocarbona en zona intermedia y Prostata y yo en tierra de nadie cerrando el grupo y sin verlo demasiado claro.
La mitad de la etapa y punto de reencuentro se dio en Jadraque, con 35 Km. realizados y algún que otro cerro interminable subido. A partir de este punto quedaban otros 35 Km. para finalizar. Pero Murphy también viajaba con nosotros, así que decidimos preguntar por una ruta alternativa más comoda para llegar a Sigüenza y nos indicaron varias opciones, por supuesto, nosotros cogimos la mala, la errónea, la que no se ajustaba a la realidad. Y mientras Cuadricula y Primo iban en cabeza, por el buen camino, el resto del grupo decidimos hacer caso a unos ciclistas y tomamos la carretera dirección a Atienza. El resultado no pudo ser peor: 30 kilómetros de más por olvidadas tierras Castellanas, sin bares, ni agua, ni tregua, con el sol charlandonos en los cogotes, los culos partidos, los genitales arrugados, las piernas agarrotadas y la cabeza dando vueltas como nunca, cada uno a una distancia prudente del otro, juntos pero a lo lejos...
Lo que podrían haber sido 70 Km. de etapa, con final al medio día y deliciosa comida en Sigüenza, se convirtieron en 100 Km. con comida en mitad del camino y final de etapa a las ocho de la tarde... Todos excepto Manises y Primo, que lo hicieron bien y al medio día estaban en el destino, con la pensión cogida y los deberes hechos, cagamos vinagre y sudamos salfuman...
12 horas encima de la bicicleta, bajo el sol, subiendo cerros y atravesando pueblos monotematicos. Os podéis imaginar lo que se nos pasó por la cabeza en todo ese tiempo: suicidio, arrepentimientos varios, replanteamientos existenciales, profundas meditaciones en torno al amor y al desamor, dudas sobre la tendencia sexual de cada uno...
En fin, al final llegamos vivos, aunque rotos, y para terminal mal el día, nos dimos una horrible cena en la plaza de Sigüenza y a dormir.